Un intento de revivir las calculadoras gráficas, con pocos resultados

Calculadora Texas Instruments TI 83 Plus

Calculadora Texas Instruments TI 83 Plus

Frente a la competencia de iPhones y otros aparatos que se han vuelto populares entre los estudiantes, Texas Instruments Inc. intenta darle nueva vida a su popular línea de calculadoras gráficas.

Sin embargo, su modelo más reciente, la TI-Nspire con un precio de US$135 en Estados Unidos, no ha tenido mucha acogida desde que salió a la venta el año pasado. Uno de los mayores desafíos de la empresa es convencer a los usuarios de que el modelo renovado es mejor que los anteriores, que suelen costar unos US$100.

Algunos profesores de matemáticas afirman que la Nspire, que tiene más funciones al estilo de una computadora, es innecesariamente compleja.

“TI-Nspire es un modelo un poco diferente. Nos está costando hacer que el mercado lo entienda”, afirma Melendy Lovett, directora de la unidad de tecnología para la educación de TI. La calculadora de más venta de la empresa sigue siendo la TI-84 Plus, lanzada hace cinco años, agrega la ejecutiva.

La Nspire es parte de la estrategia de la empresa con sede en Dallas para defender su dominio del negocio adormecido pero rentable de las calculadoras. TI, cuyos científicos inventaron la calculadora portátil en 1967, representa alrededor del 80% del mercado estadounidense de las calculadoras científicas en términos de unidades, según la firma de investigación NPD Group.

Las calculadoras científicas tradicionales, que son necesarias para ciertas clases de matemáticas, representan problemas de álgebra y trigonometría en pequeñas pantallas y realizan un poco de programación. La Nspire tiene un sistema operativo que hace que el aparato funcione más como una PC y les permite a los estudiantes y profesores desplegar hojas de cálculo y tomar notas.

Para algunos usuarios la Nspire es muy sofisticada. “Canta, baila, lava los platos”, afirma la tutora de matemáticas y profesora jubilada Lucinda MacKinnon, que tiene una Nspire­. “No me imagino convencer a los profesores para que usen esa cosa en el aula. Tiene demasiadas funciones”.

Algunos fanáticos de las calculadoras afirman que prefieren los modelos antiguos porque el sistema operativo de la Nspire y otras funciones les impiden a los usuarios crear los tipos de programas que diseñaron y compartieron en el pasado.

“Todas las demás calculadoras siempre han alentado la programación”, señala Michael Vincent, un estudiante de Derecho y entusiasta de las calculadoras que colabora con el sitio Web ticalc.org. El sitio ofrece programas y juegos para descargar de forma gratuita que los estudiantes pueden incluir en sus aparatos TI.

Vincent, que en un momento tenía 14 calculadoras TI, afirma que la Nspire ofrece nuevas formas interactivas de resolver problemas matemáticos, pero limita los lenguajes informáticos que puede usarse para escribir programar.

El año pasado, el programador de 29 años Gabor Nagy lanzó una aplicación de calculadoras científicas para el iPhone y el iTouch de Apple Inc. En los primeros cinco meses, 1,2 millones de usuarios descargaron una versión gratuita, asegura, y una versión que cuesta 99 centavos de dólar en EE.UU. ha vendido más de 45.000 copias.

Hewlett-Packard Co. también lanzó una aplicación similar para iPhone que cuesta unos US$30 en EE.UU. H-P tiene una participación de menos del 5% en el mercado de las calculadoras con gráficos, según la firma de investigación de mercado NPD, y se concentra principalmente en los usuarios universitarios y profesionales.

Casio Computer Co., que ocupa un distante segundo lugar detrás de las calculadoras TI, afirma que sus aparatos de menor costo —una calculadora con gráficos vale US$50 en EE.UU.— resultan más atractivas en el clima económico actual. Greg Yurchuk, director de marketing de Casio, dice que la empresa cree que ganará participación de mercado este año.

El negocio de las calculadoras de TI en general ha representado alrededor de 5% de los ingresos y ganancia anuales de TI. La unidad tuvo una ganancia de US$208 millones sobre ingresos de US$526 millones en 2007, el último año en el que el gigante de los semiconductores divulgó los detalles de sus resultados de su negocio de educación (desde 2008, los resultados se han incluido en un segmento mayor).

La Nspire también tiene sus seguidores. Andrew Munsell, de 15 años, tiene una TI-84 y una Nspire, y le gusta la Nspire en parte debido a su mayor complejidad. “La TI-­Nspire que tengo ya no es una calculadora, es una computadora de mano”, señala.

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