La escasez de agua modifica proyectos energéticos

La escasez de agua modifica proyectos energéticos

La escasez de agua modifica proyectos energéticos

El mes pasado, la Tri-State Generation and Transmission Association, una empresa de servicios públicos estadounidense que provee energía sobre todo a áreas rurales, renunció a sus planes de construir una planta energética a carbón en el sudeste de Colorado.

Una de las razones es que habría consumido grandes cantidades de agua en una región ya proclive a la sequía. En su lugar, la compañía llevará a cabo un estudio para determinar si puede ayudar a sus clientes a reducir su consumo eléctrico para que no sea necesario construir otra gran planta energética a corto plazo.

Cambios de planes de este tipo se están viendo con cada vez mayor frecuencia, sobre todo en el árido oeste del país. Aquí, la preocupación sobre la escasez del agua está empezando a afectar las decisiones locales sobre el consumo de energía.

En algunos casos, las compañías energéticas están cancelando planes para construir plantas tradicionales que requieren constantes flujos de agua para operar. En otros, los proyectos de fuentes renovables como parques eólicos o de energía solar están ganando popularidad porque casi no requieren agua.

Tri-State, por ejemplo, ya no está segura de si seguirá con su proyecto en Colorado pero sí saldrá adelante con la construcción de 500.000 paneles solares en el noreste de Nuevo México, en asociación con First Solar Inc. “Para la energía solar no se necesita agua”, dice Mac McLennan, vicepresidente de Tri-State.

Los promotores de las energías alternativas están descubriendo que los asuntos relacionados con el agua podrían acabar siendo algo tan importante para la industria como reducir las emisiones de dióxido de carbono.

Menos dependencia

“Cuanto más reduzcamos la dependencia del agua de las compañías energéticas, más nos beneficiaremos todos”, señala Craig Cox, director ejecutivo de Interwest Energy Alliance, un grupo que representa a desarrolladores de proyectos energéticos.

La industria de la energía eléctrica representa casi la mitad del uso total de agua en EE.UU. La irrigación agrícola queda en segundo lugar, con un 35%. Aunque la mayor parte del agua usada en el sector energético eventualmente se devuelve a las cuencas acuíferas o el suelo, entre 2% y 3% se pierde por la evaporación, representando entre 1,6 billones (millones de millones) a 1,7 billones de galones al año, que de otro modo beneficiaría a otras industrias, según un estudio del Departamento de Energía de EE.UU.

El trabajo concluyó que un megavatio-hora de electricidad producido por una turbina de viento puede ahorrar entre 200 y 600 galones de agua, comparado con la cantidad que requiere una planta energética moderna a gas para producir la misma cantidad de electricidad.

En el noreste de California, en la frontera con Nevada, Sempra Energy canceló a fines de 2006 un proyecto para construir una planta energética a carbón, debido en parte a quejas de los residentes cercanos por la gran cantidad de agua que necesitaría la planta. Desde entonces, ha surgido otra propuesta que no ha generado tanta oposición: una decena de compañías están considerando construir cientos de turbinas eólicas en los alrededores.

A su vez, las plantas energéticas tradicionales están apostando por tecnologías que reduzcan drásticamente el uso de agua, mientras estudian los costos y beneficios de instalar sistemas de enfriamiento más complicados que necesitan menos agua o si conviene más seguir dependiendo de un recurso escaso.

Una planta energética recientemente inaugurada por Pacific Gas & Electric Co., una unidad de PG&E Corp., en el norte de California, cuenta con un sistema de refrigeración que reduce el consumo de agua de 40.000 galones por minuto a 1,6 galones.

A su vez, los grupos medioambientales que se oponen a las plantas eléctricas y nucleares están descubriendo que el agua puede ser una herramienta poderosa para luchar contra las compañías energéticas.

En 2004, Riverkeeper Inc., una organización medioambiental de Nueva York, junto con otros seis estados, demandó a la Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU., argumentando que los sistemas de refrigeración de las 500 plantas energéticas más viejas del país violan el Acta del Agua Limpia, una ley medioambiental, porque perjudican la vida acuática y no utilizan la mejor tecnología disponible, medida exigida por la ley.

El caso, que ha llegado hasta la Corte Suprema, pondrá a prueba hasta qué punto la cuestión del agua podrá determinar qué plantas energéticas siguen en operación, así como qué clase de plantas se construirán en el futuro.

Las plantas nucleares, en particular, enfrentan una mayor presión porque necesitan más agua.

El agua también se perfila como un tema importante para los analistas de la comunidad de inversión. “Definitivamente hemos notado que más compañías están teniendo problemas de agua”, afirma Swaminathan Venkataraman, analista de la agencia de calificación de crédito de Standard & Poor’s. “Si esto continúa, le dará otro importante impulso a las energías renovables”.

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  1. #1Kas @ 2009-4-15 00:41

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